El libro Inteligencia emocional de Goleman (publicado en Estados Unidos en 1995) resume las
investigaciones en Neurociencia y psicología cognitiva que señalan que el
cociente emocional (CE) es tan importante como el cociente intelectual (CI) con
respecto al desarrollo saludable del niño y su éxito futuro. Según Goleman, el
CI parece aportar tan solo un 20 por ciento de los factores determinantes de
éxito, lo cual supone que el 80 por ciento restante depende de otra clase de
factores. Este trabajo nos ayuda a todos los educadores a comprender la
importancia de la Inteligencia Emocional como requisito básico para el uso
eficaz del CI, es decir, del conocimiento y de las habilidades cognitivas. Nos
deja ver la relación de nuestros sentimientos y nuestro pensamiento indicando
las interconexiones fisiológicas entre las áreas emocionales y ejecutivas del
cerebro; esto es importante puesto que están íntimamente relacionadas con la
enseñanza y el aprendizaje. En los lóbulos prefrontales del cerebro, que
gestionan los impulsos emocionales, también reside la memoria de trabajo y es
dónde se realiza el aprendizaje. En definitiva, esta investigación afirma que
el éxito académico depende de la capacidad del estudiante para mantener
interacciones sociales positivas y resalta como primordial que el aprendizaje
social y emocional es cómo una póliza de seguros para una vida sana, positiva y
satisfactoria. La mejor herencia que podemos dejar a nuestros niños.
"Lo que se hace a los niños, los niños harán a la sociedad" Karl Mannheim.
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